Elegir la cobertura del auto no es solo mirar el precio. Conviene tener en cuenta la antigüedad del vehículo, cuánto lo usás y qué gasto podrías afrontar si tuvieras un choque. Estas son las dos opciones más elegidas.
Terceros completo
Es la cobertura intermedia y la más contratada. En general incluye:
- Responsabilidad civil: los daños que le causes a otras personas o a sus bienes.
- Robo o hurto total y parcial.
- Incendio total y parcial.
- Destrucción total por accidente.
Según el plan, puede sumar cristales, cerraduras, granizo o inundación, con los límites que fije la póliza. Por eso conviene comparar qué incluye cada versión.
Suele convenir para autos con algunos años, donde una cuota más alta no se justifica frente al costo de reparar un daño menor.
Todo riesgo con franquicia
Suma a lo anterior los daños parciales por accidente, aunque el choque sea tu responsabilidad. La compañía paga la reparación y vos te hacés cargo solo de la franquicia, un monto fijo que figura en la póliza.
Suele convenir para autos 0 km o de pocos años, cuyos repuestos y chapa son caros, o si usás mucho el auto.
Cuanto más alta es la franquicia, más baja es la cuota, y al revés. Elegila según cuánto podrías pagar de tu bolsillo ante un choque sin desacomodarte.
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